Vivir en la Franja de Gaza

A Akram lo conozco desde hace unos tres años. Precisamente hace unos días estuvimos recordando los inicios de nuestra bonita amistad, amistad que se fortaleció gracias al trabajo conjunto. A. es médico y trabaja en el hospital en la Franja. Pero la razón por la que conozco es su activismo en el campo del derecho a la salud. Desde hace años gestiona la asociación que reune a 210 niños en Gaza que sufren de una enfermedad rara, fenilcetonuria. Aquí puedes leer más sobre su dramática situación. Sin embargo, hoy quiero indagar en cómo es vivir en la Franja de Gaza. Aquí os dejo un primer esbozo de la imagen de la zona que tengo tras las conversaciones con Akram.

Siempre me asombraba la eficacia con la que Akram gestiona las cosas. Médico de profesión, pasa largas jornadas en el hospital local. Aparte es padre de 3 hijos, dos de los que tienen esa rara enfermedad genética. Empieza su doctorado. También dedica buena parte de su vida a la asociación, Brilliant Future Association que agrupa a los pacientes fenilcetonúricos. Todo ello en concidiciones sumamente difíciles que comprenden desde impagos de su salario, lo cual hace que ha economía familiar sea difícilmente sostenible, hasta cortes de electricidad que bueno, interrumpen prácticamente cualquier actividad, la profesional también.

El dinero.

Es un tema del que no hablamos mucho. Poco sentido tiene hablar del dinero, puesto que nos conocimos precisamente, porque la asociación buscaba desesperadamente fondos para financiar una medicación que salva vidas de los niños, y que pocas familias en Gaza se pueden permitir. (Según el informe que he recibido, casi la mitad de las familias asociadas están por debajo del umbral de la pobreza). Pero bueno.  Akram tiene una profesión estable y de renombre. Es general nurse, enfermero genérico, en un hospital. Su sueldo ronda en torno a 1000 dólares al mes. O más bien rondaría, puesto que lleva ya años sin cobrar la totalidad de su sueldo. Por motivo de falta de fondos desde hace tiempo recibe solo 350$, quedandose el resto en las arcas del gobierno: no creo que estén allí, me dice resignado, pero me deben ya 27000$…  

El tema me corta, y le pregunto si me da permiso para publicarlo. En fin, que nunca se sabe – pienso desde mi ignorancia – si es bueno para él divulgar estos datos… – Claro que sí! – me dice – publícalo todo, si quieres yo te proporciono los recibos y todo lo que quieras. ¡Que lo que digo es verdad!
Akram reacciona como reacciona cada uno de nosotros ante una justicia administrativa. ¡Furiosamente! “ladrones” es el calificativo mas suave que cae. Pero obviamente, se encuentra entre la minoria de los afortunados que tienen algún empleo.

En su trabajo fin de máster se puede leer:

“La economía de Gaza ha sido afectada durante los últimos seis años por una combinación de desempleo, cierres y restricciones sufridos por los trabajadores y las industrias. El desempleo en la Franja de Gaza ha alcanzado unos niveles alarmantes (Palestinian Centre for Human Rights – PCHR, 2006). El informe constata que la tasa de desempleo había alcanzado 65%, y que la tasa de la pobreza ha subido a un 80% (…) Además, el 80% de los residentes de la franja dependen de la ayuda humanitaria de distintos grupos, como World Food Program (WFP) o United Nations Relief and Welfare Agency for the Palestinian Refugees (UNRWA) (Human Rights Council, 2010). El aislamiento ha causado el cierre de 96% de las fábricas y zonas industriales; el cierre de las fronteras ha bloqueado la exportación a la vez que la importación de herramientas y equipamiento que la industria necesita.  (Bannoura, 2009).”

(Asfour, A.,Impact of Dietary Adherence on Blood L-phenylalanine Levels Among Phenylketonuria Children Aged 6-18 Years in Gaza Strip:ACross-Sectional Study, 2013: 6, inédito. Traducción propia)

El trabajo.

El trabajo de Akram es un puesto de prestigio. Trabaja como enfermero en la unidad de emergencia en su zona. 45 horas semanales más lo que surja.  El trabajo es además su vocación.
Aparte de ejercer la profesión  quiere hacer el doctorado. Muchas veces me pide contactos con los médicos europeos. Quiere innovar en el campo de las enfermedades metabólicas; quiere que su proyecto cambie la vida de los que sufren estas enfermedades. La verdad es que a veces me parece que sus ideas no siguen las lineas de investigación actual (hasta donde yo llego en estos temas); pero también es cierto que la investigación que emprende se encuentra de momento en un aislamiento académico importanteHasta qué punto los médicos gazatíes se encuentran desconectados del mundo, me lo ha explicado en su momento Óscar, enfermero voluntario en varias misiones humanitarias.
Los médicos palestinos con los que he trabajado son personas de exquisita formación teórica – me comentaba – pero sufren por no poder practicar el conocimiento adquirido. Se comunican mucho a nivel académico en Internet, pero les falta ir a los congresos y sobre todo, recibir a otros médicos y compratir conocimientos en un quirófano. Óscar, especializado en traumatología, asistió a muchas intervenciones en Gaza en el marco de la misión de Palestine Children Relief Fund. Le ha sorprendido haber tenido que realizar algunas operaciones relativamente sencilla, pero se lo explicaron así: no las hemos hecho nunca. No ha habido caso práctico.

Pero Akram empieza a hacer contactos. Empieza a estar en red europea de los especialistas en el tema. Esto le llena de alegría. Si solo fuera más fácil… Este año le ha sido denegado un visado para asistir a la conferencia, a pesar de la invitación y la ponencia que iba a impartir. Había bastante cola en la peticiones y aunque lo pidió meses antes, le ha dicho que no podrá salir a tiempo. Nada. Tal vez el año que viene. Tal vez dentro de dos.

Mientras tanto, su día a día en el hospital sigue. Infinitas horas del trabajo, como las de cualquier personal sanitario, pero con el inconveniente de cortes de electricidad, situaciones difíciles (durante el “caliente” verano de 2014 el hospital estaba lleno), y bueno, no nos olvidemos, la falta de sueldo.

La asociación. 

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Prefiero no tener demasiadas ilusiones sobre cómo se financia la asociación. Si uno de sus socios, el que tiene estatus social y una profesión de renombre y responsabilidad, no cobra el 65% de su salario, no espero que la asociación tenga muchos medios. En efecto, de las subvenciones públicas ni hablar (en verdad no sé ni para que lo pregunto). ¿Cómo se mantienen? Bueno, el alquiler del local lo pagan ellos (Akram da a entender que muchas veces es él el que pone el dinero). No es fácil, teniendo en cuenta las condiciones materiales, y las ocurrencias de la vida. La casa del actual presidente por ejemplo fue destruida el verano del año pasado. ¿Cómo va a pagar él, si ahora tiene que preocuparse por lo más básico? Se ha apañado ya, hay alguna asociación extranjera que se había ofrecido a reconstruirle la casa, o tal vez hacer una nueva.
Pero no todos los socios han tenido la misma suerte. Algunas familias  viven en estas barracas o contenedores… (sobre las condiciones de vida de algunos de sus miembros puedes leer en inglés aquí.)
El anterior edificio de la asociación ha sufrido daños durante el verano de 2014. Tuvieron que mudarse, y buscarse la vida en un hogar nuevo. Hasta donde sepa, en la asociación no hay todavía ordenador, pero hay posibilidad de que gracias a un proyecto consigan uno.
¿Cómo entonces se mantiene la asociación? Bueno, uno va tirando, dice impasible Akram. Desde la creación de la ONG, ha asumido funciones de manager y mueve cielo y tierra por conseguir fondos. Poco a poco lo va consiguiendo. Aparte de la campaña que por la asociación palestina organiza la asociación española ASFEMA, también reciben donaciones de organismos internacionales, como PALMED, o Kuweit. El grueso de estas donaciones se come la dieta. La Cáritas de Jerusalén también ha colaborado con proyectos educativos y trayendo productos de primera necesidad. Y cuando hablamos de primera necesidad, hablamos de lo más básico, de kits higiénicos, de compresas, pañales, leche de bebé.

Los niños juegan. Afortunadamente, los niños juegan, porque sus padres se empeñan en que no vean las carencias por las que están pasando.

Pero también hay momentos de orgullo y satisfacción. esta asociación, que en el fondo lo es de enfermedaes raras, por esto practicamente invisibles, ha conseguido mover un proyecto para financiar un centro de referencia sanitaria para las enfermedades metabólicas. Desde cero. Es un logro importantísimo, teniendo en cuenta que es una ONG de padres. Padres increíblemente determinados por sacar a sus niños adelante.

La vida sigue.  Es solo que es terriblemente más difícil. Y el horizonte es oscuro, según los pronósticos de la ONU (en inglés); el informe predice que para el año 2020 la zona se volverá sencillamente inhabitable. Sorprende con que resignación y la pasividad con la que se dice esto, olvidándose de que la “Franja” es algo más que un cacho de tierra. Que son personas.

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SOBRE AUTORA:
Agata es una de las autoras y fundadoras del Archipiélago.
Escribe sobre movimientos sociales.

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