Viajes a Marruecos, el imaginario literario. Entre inmersión y nostalgia colonial

Nunca he viajado más allá del continente europeo. Pero sí soy trotamundos de estos que lo hacen con dedo por el mapa. Y sobre todo, viajo mucho gracias a los libros. Viajo a los países cuya gente he conocido y que me fascina. Esta vez ha tocado nuestro vecino africano, sobre el que he podido leer algún que otro diario de viajes y literatura del lugar. Comparto con vosotros estos particulares viajes a Marruecos.

Entre la inmersión y la nostalgia del colonizador:

El eterno problema que tenemos con los libros de viajes es el modo en el que el aventurero describe al lugareño. El encuentro con Marruecos no está extento de esta tensión. Tal vez el que mejor la resuelve es Jean Potocki, el viajero más antiguo de los que describo aquí. En sus observaciones mezcla alegremente los libros que ha leido con lo que le han contado los lugareños, dandoles todo el protagonismo. Encuentra una gran camadería con sus interolucotres. En el otro extremo se encontraría Lorenzo Silva, quien realmente viaja al Maghreb no para conocerlo, sino más bien para recrear la escena de una historia familiar suya, que da la casualidad de ser la historia de España,  sin hacer un mínimo esfuerzo por comprender a la cultura del lugar, y lamentar la muerte de su abuelo, soldado en las tropas coloniales. Entre estas dos posturas: mucha fascinación, a veces algo de miedo, y también análisis sociales y políticos penetrantes. Nuestra aproximación a la otra cultura.

Aventuras de Jean Potocki

potocki marruecosConfieso que Viaje al imperio de Marruecos es el libro con el que más simpatizo. ¿Qué puede tener este señor de finales de siglo XVIII de estilo muy cuidado y una amplia cultura humanística que al lector contemporaneo le puede resultar incluso pretensiosa, que me guste tanto? Supongo que es su actitud hacia la gente con la que se encuentra por el camino. Su libro de viaje es realmente una mezcla de lo que ve, de lo que ha leído y de lo que le cuenta la gente que encuentra. Sus lecturas de persona culta (desde Plinio hasta otros viajeros) se mezclan con las historias que escucha en el lugar y forman un retrato bello de lo que para él, pero también para nosotros, es Marruecos. ¿Pretensioso? ¿Irreal? Es una visión íntima de un viajero curioso y con amplia formación que le facilita la comunicación con la gente:

La facilidad que encuentro – escribe – sin saber la lengua, para comprender las ideas de los demás  hacer comprender las mías, me ha convencido enteramente de que el conocimiento de conjunto de las nociones de un pueblo es mucho más esencial para conversar con él, que el de su lengua. (38)

Y claro, Potocki no sabe la lengua, ficha a un traductor, pero lo realmente fascinante es que no tiene miedo de prescindir de él en una fiesta, y desenvolverse por su propia cuenta. La pregunta es si conoce realmente estas “nociones del pueblo”. Parece que, aunque no las conozca del todo, se esfuerza en asimilarlas, o al menos explicárselas de la mejor manera posible. Y – salvando las distancias que separan al noble romántico y viajero del resto de la sociedad digamos de por sí – lo hace sin creerse superior, sin creerse “el europeo racional”:

Se ha visto en qué consisten los ejercicios de los moros. [Nota: el término lo usa Potocki sin intención de insultar; para él se trata del término que designa al habitante de la zona, es un gentilicio. El sentido despectivo nace en el siglo siguiente]  Lo que tienen de espcial en su equipo de caballistas son unas espuelas tan anchas y tan fertes como las que se conservan en nuestros arenales (…) Aparte de esto, los moros montan completamente igual que nosotros los polacos y desde luego creemos montar bastante bien. Sin embargo, tengo en las manos el relato de un viajero inglés que dice: “cuando los moros montan a caballo parecen volverse locos; parten al galope, se detienen se vuelven a derecha e izquierda y se mueven como insensatos”. Pero un viajero moro podría decir asimismo: “cuando los ingleses montan a caballo, parecen volverse locos; impulsan a sus caballos con tanta velocidad que no pueden detenerlos y se rompen infaliblemente el cuello en cuanto se topan con el menor obstáculo. Además no saben dar a sus caballos ninguna ligereza.; les hace falta mucho tiempo para ponerlos en disposición. No pueden salir a rienda suelta ni detenerse sobre los talones, ni volverse para atacar ventajosamente o evitar un ataque de sable”. HE aquí lo que podría decir un viajero moro, y lo diría infaliblmente, mientras que un francés partidario de la equitación antigua, trataría de ignorantes tanto al inglés y al moro (…) (p. 17- 18)

Y añade, resumiendo así de manera sencilla su posición ante el mundo desconocido:

¡Desgraciadamente, los viajeros no disponen por lo general para observarlos más que de los anteojos que han traido de su país y descuidan por completo la precaución de hacer tallar los cristales en el país al que van!

Y esta sencillez lo distancia de antropólogos de despacho, propios también de su tiempo, que investigaban a otras culturas como inferiores, salvajes o bárbaras. Sencillamente, se pone a hablar con la gente y analiza lo que dicen con toda seriedad. Cierto es que el diario refleja el disfrute de un señor noble en las tierras extrañas, pero un señor noble curioso, sin duda . Los encuentros que tienen lugar a lo largo de su diario (que si el caíd, que si el rabino, que si los soldados, ) muestran mejor la riqueza de la sociedad marroquí de la época.

La nostalgia colonial: Lorenzo Silva.
images

Lorenzo Silva va al Rif a lo que va: a revivir la pesadilla que su abuelo vivió en el desastre español del Annual. un objetivo de por sí noble, que sin embargo, conforme se desarrolla este paseo, deja algo que desear. Ciertamente, Silva sabe mucho sobre la política española en las primeras décadas del siglo XX. Su análisis es comedido y racional. Pero conforme avanza en el viaje, se sumerge en la tragedia de los españoles, en realidad pobres campesinos víctimas de la política excesivamente ambiciosa del gobierno de la Península. Llora el gran sufrimiento que le proporcionaron los enémigos. Él mismo también sufre mucho. Y es cierto que los españoles perecieron de sed y de hambre en una cruel guerra en la que no tuvieron oportunidad ninguna. El ataque de un enemigo que creían inferior y la crueldad con la que irrumpe, la barbaridad con la que tratan a los rehenes, es ciertamente escalofriante. Hasta allí bien.

Pero llama la atención que el largo relato de la agonía del ejército español no desemboca en la más mínima reflexión de lo que pasó después y lo que describimos también en archipiélago. El cambio de la suerte de la guerra del Rif y el posterior uso de bombas químicas sobre el pueblo rifeño – ¡qué agonía tan cruel esta! – no merecen ya la más mínima compasión. El que se usara iperito y que se lanzara sobre mercados, sobre ríos… Eso ya no merece ni la más mínima mención. ¿Acaso fuera menos cruel? Aj, que su abuelo no estaba allí…. Pero tampoco estuvo la agonía, cubierta despúes con el manto de olvido tanto por parte de las autoridades marroquíes como españoles, clama al cielo. Me gustaría que alguien, aparte de Balfour, tratara este tema como se merece.

El autor iba a lo que iba, a llorar a sus muertos, y me parece adecuado. Pero, con todo el respeto, el que llores una injusticia y no veas ni menciones la que tú cometiste poco después, me parece inadecuado.

El objetivo de este viaje se deja entrever en la descripción de los lugareños que hace el autor. Son algo tan totalmente otro, como pudieron serlo para los españoles de los años 20. Da igual que el mundo es más pequeño, que a veces estos “otros” pudieran hablar el idioma del propio autor (que se mueve por la zona con un traductor, pero que no quiere escuchar realmente lo que se le dice). Los rifeños permanecen para autor igualmente misteriosos, inquietantes, distantes y extraños que lo fueron para los soldados de la guerra del Rif. Los momentos en los que el autor se da cuenta de que ¡uy! la gente del Rif son como él, ¡uy!, que las mujeres a veces son atrevidas, que se sienten independientes y libres (o al menos lo parecen, ya que no ha hablado con ellas) ¡uy!, que la sociedad no es esa piedra inamovible que se describe en los manuales y que sencillamente, somos humanos y las cosas pasan, ¡uy! ¡uy! ¡uy! Todos estos momentos ponen de manifiesto que el autor no se ha esforzado realmente en ver Rif, sino más bien se paseó, nostálgico, por la zona, para rememorar a su abuelo. Objetivo, insisto, noble, y perfectamente legítimo. Pero si quieres leer este libro, titulado “del Rif al Yebala” pensando que vas a aprender algo sobre esta zona, te equivocas. Tiene más que ver con la historia de España, e insisto, esta parte esta bien, pero… engaña un poco.

La esposa del antropólogo. Ursula Kingsmill Hart en una casa rifeña.

tras la puerta del patio Ursula Hart RifTras la puerta del patio (vida cotidiana de las mujeres rifeñas) era el primer libro no estrictamente histórico que he leído sobre Marruecos. La idea del libro nace de una situación curiosa. El esposo de Ursula, famoso antropólogo David M. Hart, la lleva consigo a uno de sus trabajos de campo. Al encontrarse en la zona, y recordemos que los antropólogos llegan a un lugar muy recóndito y en años 60, Ursula se queda con las mujeres, puesto que su marido, inmerso en su estudio, se va con los hombres. Se trata de un relato íntimo de la vida familiar en la zona rural de Marruecos. Cabe destacar la actitud de la autora, que consigue integrarse en este estilo de vida tan distinto de lo que estaba acostumbrada y es una fuente interesante de descripción etnográfica. Las situaciones a veces son difíciles de aceptar y a veces bastante cercanas a la psicología de la autora. Me gusta la manera en la que se desenvuelve, guiada por el deseo de comprender a la gente que se convirtió casi en su familia. La verdad es que se trata de un testimonio antropológico, de apuntes de un estudio, hecho desde la perspectiva que en aquellos tiempos no abundaba tanto: esto es, del estudio llevado a cabo por una mujer entre las mujeres, y en una región de no fácil acceso. Ursula pudo observar parte de la vida que normalmente discurre más allá de la mirada antropológica del hombre: tanto rituales, como la boda rifeña desde la perspectiva de la alcoba de la novia, como todo el entramado psicológico y social de la mujer del campo marroquí. También a veces el libro desentraña la relaciones de poder existentes dentro de la propia pareja, y su funcionamiento en condiciones digamos, poco cotidianas para ellos – ¡y no es menos interesante!

Hart, U. Tras la puerta del patio. La vida cotidiana de mujeres rifeñas. La Biblioteca de Melilla, 2006

El mito de Tánger: Rita Baum se va de viaje.

IMG_20160115_090642-min

Podría pensarse que la referencia a la generación beat y William Borroughs es indispensable para trazar el recorrido literario que mapea en Marruecos Europa ( o tal vez EEUU). Sin embargo, y para la tristeza de todos mis amigos literarios no me he leído ni un solo libro de la gloriosa época de la Interzone, La Zona Internacional de Tánger. Ya tocará. Mea culpa y prometo reseñarlo cuando llegue el momento. Mientras tanto, sí he podido leer un monográfico que el equipo de Rita Baum  para sentir este espíritu de decadencia que se respiraba en aquellos tiempos. La ciudad estuvo bajo el control de 3 y luego de 7 países desde los años 20 hasta la formación del Protectorado, y como acertadamente observan los redactores del número, era un ideal para los que no tenían a dónde ir, los que no pertenecían a ningún lugar, los que solo querían que el mundo les olvide. La imagen “exótica” de Marruecos, en la que el tiempo corre despacio y el hombre pasa el tiempo fumando kif, seguramente habrá nacido de allí.

En la redacción de Rita Baum, y en los artistas polacos asentados allí, como Tomek Kawiak, se deja palpar esta fascinación. El gusto por los detalles, tanto signos de pasado (como puede serlo Cinema Rif o Café Continental), como referencias literarias y cinematográficas refleja esta nostalgia. También hay algo de colonial en su gusto por callejuelas sucias, rincones de ciudad que les resultan chocantes por lo poco europeos que son (¡vaya sorpresa!). Los autores incluso exhiben un cierto sentimiento de solidaridad con el país africano. Intentan demostrar que tanto Polonia, de la que proceden, y Marruecos, se pueden sentir de alguna manera hermanados, por el hecho de que durante mucho tiempo han tenido que luchar por su independencia y por la sensación de estar al margen de Europa.

Afortunadamente, los autores van más allá de esto y nos enseñan también otra imagen de Marruecos. Entrevistas con activistas y artistas locales. Reflexiones en torno a la política marroquí llevados en tono a veces irónico pero no desprovistas de profundidad y conocimiento. Alusiones a la tradición local con la que discuten. Todos estos elementos permiten hacerse una idea de la complejidad de la sociedad marroquí y adentrarse en sus asuntos actuales, sin caer ni en una crítica ciega, ni una admiración irreflexiva. En este viaje en particular he aprendido mucho.

Rita Baum, nr 37. Tanger. Otoño 2015

Desde (muy) dentro: 

Finalmente, quiero hacer mención del libro que no es propiamente un libro de viaje. Pero sí está escrito por un marroquí que ha emigrado por razones políticas y los libros que escribe desde Francia son una mirada desde fuera, pero a la vez desde dentro del país. Se trata de Ben_JellounTahar Ben Jelloun, filósofo y psicólogo. El libro al que me refiero es  Cette aveuglante absence de lumiéreTal vez no se trate del libro más “ilustrativo” de lo que es Marruecos. Es difícil que sea ilustrativo, si su trama discurre en una de las prisiones más duras del reino, donde un grupo de golpistas es condenado a muerte en vida, a un régimen de aislamiento sin fecha de salida por atentar contra el anterior rey de Marruecos Hassan II. El relato en sí es aterrador, es el relato de gente que intenta no perder la cabeza viviendo más de una década bajo tierra y sin ver el sol, y sin que sus familiares sepan nada de ellos. Pero esto es tema para otra reflexión. Lo que me enseñó este libro es precisamente lo que no cuenta y lo que tuve que preguntar a mis amigos.

ben

¿Cómo era el reinado de Hassan II? ¿Por qué se perpetró este intento de golpe de Estado? ¿Fueron realidad estas terribles prisiones de Tazmamart y la tortura sistémica de disidentes políticos? (Podéis leer un artículo de cuando se liquidó la prisión aquí para saborear de qué va el libro. El sabor es amargo)  ¿Cómo era la vida de las minorías étnicas durante período (La rebelión de Rif tiene lugar precisamente bajo el mandato de Hassan II)?
Baste con decir que la denominación “años de plomo”, que hace referencia a esta época, no está para mí exagerada para nada. Pero esto también será tema de una entrada separada.

El libro no está publicado en castellano, lo he leído en versión polaca.

Ben Jelloun, To oslepiajace, nieobecne swiatlo, Wydawnictwo Karakter, Krakow, 2013

 

Comments

comments

SOBRE AUTORA:
Agata es una de las autoras y fundadoras del Archipiélago.
Escribe sobre movimientos sociales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *